Una clienta coge una camisa y pregunta lo de siempre: «¿La tenéis en M y en azul?». La dependienta mira la pantalla y ve una línea que pone «Camisa Oxford — 14 unidades». Catorce unidades ¿de qué? Se va al almacén a mirar. Esa caminata, repetida veinte veces al día, es el síntoma de que el programa que llevas no entiende de ropa.
Es el punto donde casi todos los programas de caja genéricos se rompen. Sirven para una ferretería o una panadería, donde un producto es un producto. En moda, una misma prenda son doce artículos distintos: cuatro tallas por tres colores. Y esa diferencia, que parece técnica, se traduce en dinero.
¿Por qué una tienda de ropa no puede usar un TPV normal?
Por la matriz de tallas y colores. Un software de gestión pensado para moda trata la prenda como un modelo con variantes: la Camisa Oxford existe en S, M, L y XL, y en blanco, azul y negro. Cada combinación tiene su propio stock, su propio código de barras y su propia venta.
Un programa que no lo hace te obliga a una de estas dos cosas, y las dos son malas: o das de alta doce productos sueltos con nombres imposibles de mantener, o llevas un único producto y el stock deja de significar nada.
¿Qué te cuesta de verdad no distinguir tallas?
- Compras a ciegas. Cuando toca reponer, no sabes si se han vendido las tallas centrales o te has quedado con un fondo de XS y XXL. Vuelves a pedir el mismo surtido del proveedor y el problema se hace más grande cada temporada.
- Ventas que se van por la puerta. Si nadie sabe con certeza qué hay, la respuesta por defecto es «creo que no nos queda». Y esa frase, dicha con dudas, es una venta perdida que ni siquiera aparece en ningún informe.
- Rebajas mal hechas. Rebajar un modelo entero cuando lo que sobra son dos tallas es regalar margen. Para afinar hace falta saber qué se ha quedado parado, y eso solo se ve con la variante.
- La web y la tienda descuadradas. Si vendes también por internet y el stock no está unificado por variante, acabas vendiendo online una talla que se acaba de ir del perchero. El cliente se entera después, y esa cancelación cuesta más que la venta.
¿Y los programas gratis para tienda de ropa?
Es una de las búsquedas más repetidas, así que vamos con ella de frente. Existen opciones gratuitas y para empezar pueden valer, pero conviene saber dónde suelen apretar antes de montar tu tienda encima.
La pregunta útil no es cuánto cuesta el programa, sino cuánto te cuesta el rato que pierdes cada día y la mercancía que compras mal. Si tu tienda factura, un programa gratis suele salir caro por el otro lado.
¿Qué mirar antes de decidirte?
Cuatro preguntas que separan un sistema que te va a servir de uno que vas a maldecir en campaña.
- ¿Gestiona la matriz de talla y color de serie? Que te lo enseñen funcionando con una prenda tuya, no en un vídeo. Y que te enseñen también el recuento de inventario por variante, que es donde se ve si está bien resuelto.
- ¿La tienda física y la web comparten el mismo stock? Si son dos sistemas que se sincronizan cada hora, en rebajas vas a vender lo que ya no tienes. Que sea el mismo stock, no dos que se hablan.
- ¿Cumple con la facturación española? No es un extra ni una promesa para más adelante: pregunta por VeriFactu y por la factura electrónica, y pide que te lo pongan por escrito.
- ¿Quién mete tu catálogo dentro? Es la pregunta que nadie hace y la que decide si el proyecto sale adelante. Mil referencias con sus tallas, sus colores y sus códigos de barras no se cargan solas: o lo hace el proveedor, o lo acabas haciendo tú las noches de agosto.
En moda, el software no se elige por la pantalla de cobro: todas se parecen. Se elige por lo que hay detrás de la pantalla, y eso son dos cosas: que la variante de talla y color sea de verdad el centro del sistema, y que alguien se ocupe de meter tu catálogo dentro sin que tú pierdas un verano. Lo demás son funciones que se anuncian bonito y se usan poco.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre un TPV y un software de gestión para tienda de ropa?
El TPV es la parte que cobra: caja, ticket, datáfono. El software de gestión es todo lo demás: el catálogo con sus tallas y colores, el stock, las compras al proveedor, los clientes y los informes. En una tienda de ropa necesitas las dos cosas y, sobre todo, que sean el mismo sistema: si el TPV y la gestión van por separado, el stock nunca cuadra.
¿Sirve un programa de caja genérico si tengo pocas referencias?
Mientras vendas poco y de memoria, sí. El problema aparece cuando llega la segunda temporada y quieres saber qué reponer: sin variante de talla y color no tienes ese dato, y entonces migrar es más caro que haber empezado bien. La pregunta no es cuántas referencias tienes hoy, sino si piensas seguir comprando surtido.
¿Puedo llevar la tienda física y la online con el mismo stock?
Sí, y es la forma sensata de hacerlo: un solo catálogo con sus variantes y un solo stock que baja tanto si la venta entra por el mostrador como por la web. Lo que da problemas es tener dos sistemas sincronizándose, porque en los momentos de más venta es justo cuando se descuadran.
Si quieres ver cómo queda esto montado, con precios y demo, está en la página del TPV para tienda de ropa de epoint One. Y si tu único problema es el stock, hay una solución más corta: control de stock e inventario sin Excel.
epoint One lleva la tienda entera con la talla y el color en el centro: mostrador y web con el mismo stock, y nosotros metemos tu catálogo dentro.
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