Casi todas las conversaciones para hacer una web empiezan por el precio y por el plazo. Son las dos preguntas más naturales y las dos que menos te protegen. Los proyectos que acaban mal rara vez fallan por el presupuesto: fallan por cosas que nadie preguntó al principio porque parecían obvias.
Estas seis salen de ver proyectos por dentro, incluidos los que llegan rehechos de otra agencia. Sirven para cualquier proveedor, también para nosotros. Si alguna se responde con evasivas, ahí tienes la señal.
1. Cuando terminemos, ¿de quién es la web?
Parece de perogrullo y es la que más disgustos da. Hay tres cosas distintas que pueden estar a nombre de otro: el dominio, el alojamiento y el código. Si el dominio está registrado a nombre de la agencia, no tienes web: tienes una web prestada.
Pide que el dominio esté a tu nombre desde el primer día y que te den acceso. No es desconfianza, es higiene: el día que quieras cambiar de proveedor, esa línea decide si es un trámite o una negociación.
2. ¿Puedo cambiar un texto sin llamaros?
Cambiar un teléfono, subir una foto, corregir una errata. Si para eso hay que abrir un ticket y esperar, la web te va a envejecer sola, porque nadie pide presupuesto para arreglar una coma.
Que te lo enseñen funcionando: entrar al panel, editar algo y ver el cambio publicado. En vivo, no en un vídeo.
3. ¿Qué NO incluye el precio?
La pregunta útil no es qué entra, que eso lo cuenta cualquiera encantado. Es qué se queda fuera. Los sospechosos habituales: los textos, las fotos, las traducciones, la migración de lo que ya tenías, los avisos legales y las licencias de terceros que se pagan cada año.
4. ¿Quién escribe los contenidos?
Es la causa número uno de proyectos parados. El diseño está, la programación está, y la web lleva cuatro meses esperando a que alguien de tu equipo mande los textos de las siete secciones. Nadie los manda, porque nadie tiene ese hueco en su semana.
Decidirlo antes de empezar no es un detalle administrativo: es lo que marca la diferencia entre entregar en seis semanas o en seis meses.
5. ¿Qué pasa el día después de entregar?
Una web no se acaba: se mantiene. Hay que actualizarla, hacer copias, renovar certificados y arreglar lo que se rompa. Pregunta qué cubre el soporte, durante cuánto tiempo y qué se considera «una incidencia» frente a «un cambio nuevo», que es donde suelen aparecer las discusiones.
6. ¿Puedo ver algo vuestro que lleve tiempo funcionando?
No una maqueta: una web viva, con su tráfico y sus años encima. Y a poder ser de un sector parecido al tuyo, aunque lo importante no es el sector sino el tipo de problema: un catálogo enorme, un formulario que tiene que llegar limpio, reservas que se sincronizan con otro sistema.
Nosotros publicamos las nuestras con nombre y apellidos, desde una notaría hasta un medio digital, una cerrajería de seguridad o una tienda con más de 12.900 productos. Puedes verlas y juzgar por ti mismo.
Y una que no nos pagó nadie: la web de Brilla con Ellos, la carrera solidaria del Colegio Infantes de Toledo contra el cáncer infantil, que aportamos a la causa. También cuenta para juzgar cómo trabaja una agencia.
Las seis preguntas van de lo mismo: quién manda sobre tu web cuando el proyecto acaba. Una agencia sana contesta las seis sin ponerse nerviosa, porque su negocio es que vuelvas, no que no puedas irte. Si notas escurrimiento en la primera, no hace falta que hagas las otras cinco.
Preguntas frecuentes
¿Es mala señal que no me den el código?
Depende de lo que hayas contratado. Si es un desarrollo a medida que has pagado, lo razonable es que puedas llevártelo. Si es una plataforma con licencia, el código base no es de nadie de los dos y eso es normal. Lo que no es negociable en ningún caso es el dominio y tus datos: eso es tuyo siempre.
¿Cuánto se tarda en hacer una web?
La parte técnica casi nunca es el cuello de botella. Lo que alarga los plazos son los contenidos y las rondas de validación: quién decide, en cuánto tiempo y con qué criterio. Si eso está pactado antes de empezar, los plazos se cumplen; si no, ningún calendario aguanta.
¿El SEO va incluido o se paga aparte?
Hay que distinguir dos cosas. Que la web esté bien construida para buscadores (velocidad, estructura, etiquetas, datos estructurados) debería venir de serie. Trabajar el posicionamiento mes a mes con contenidos y seguimiento es otro servicio distinto. Pregunta a cuál de las dos se refieren cuando digan «con SEO incluido».
Te las contestamos por escrito antes de que firmes nada, y te decimos también lo que no incluye el presupuesto.
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