Pides presupuesto para una web y te llegan tres cifras que no se parecen en nada. No es que alguien te esté tomando el pelo. Es que una web son, en realidad, al menos cuatro proyectos distintos con el mismo nombre, y cada propuesta está hablando de uno.
Aviso para quien busca un número: aquí no vas a encontrar una cifra mágica. No publicamos tarifa, y los precios sueltos que circulan por internet sin decir qué incluyen no sirven para decidir nada. Lo que sí podemos darte es lo que mueve el precio, lo que se paga después del primer año y qué preguntar antes de firmar.
¿Qué proyecto estás comparando de verdad?
Estos son los cuatro tipos que tenemos publicados en nuestra página de desarrollo web, con los plazos que damos para cada uno:
Sin números, el orden sí lo podemos decir, porque lo dice nuestra propia página: una web corporativa parte de un precio inferior al de una tienda online o un desarrollo a medida. Si dos presupuestos difieren mucho, lo primero es mirar si cada uno describe el mismo tipo de proyecto.
¿Qué hace subir o bajar el precio?
- Páginas y secciones. No es lo mismo ocho páginas que treinta, ni una web que se limita a explicar que otra con catálogo y fichas.
- Contenidos. Quién escribe los textos, quién hace las fotos, si hay que traducir. Es la partida que más se olvida y la que más retrasa un proyecto.
- Integraciones. Conectar con el ERP, el CRM, una pasarela de pago o un sistema de reservas es trabajo adicional, y el que más se complica si el otro sistema está mal documentado.
- Diseño. Una plantilla bien adaptada y un diseño pensado desde cero no cuestan lo mismo, y tampoco rinden lo mismo cuando la marca es lo que vende.
- Migrar lo que ya tienes. Pasar contenidos, mantener las direcciones que ya posicionan y no perder lo ganado en Google no es automático.
- Revisiones y plazo. Cuántas rondas de cambios entran, quién valida y en cuánto tiempo. Un proyecto parado esperando respuestas cuesta dinero a los dos lados.
¿Qué se paga cuando la web ya está online?
Aquí es donde un presupuesto bajo suele cobrarse la diferencia. Hay costes recurrentes que no son opcionales: la renovación del dominio, el alojamiento, el certificado, las copias y las actualizaciones de seguridad, y cualquier licencia de terceros que dependa de un pago anual. Y está lo que no se ve en la factura de la web pero sí en el negocio: medir.
En nuestro caso, la web corporativa lleva alojamiento y primer año incluidos, y a partir del segundo el mantenimiento sigue con un plan adaptado a lo que necesites. Ese plan se concreta caso a caso, y se consulta. Para la medición, sí tenemos algo publicado: en nuestra página de analítica web, el montaje profesional de GA4, Tag Manager, Consent Mode y un panel suele oscilar entre 1.200 y 4.500 euros, con un mantenimiento mensual aparte, de 250 a 800 euros (cifras orientativas de esa página, consultada el 20 de octubre de 2026).
Los textos legales también cuentan. El aviso legal, la política de privacidad y el banner de cookies no son adorno: la guía sobre cookies publicada en aepd.es, en su versión de mayo de 2024, indica que las cookies no exceptuadas requieren el consentimiento del usuario. Pregunta quién se encarga de ello y si va en el precio.
En los dos proyectos de desarrollo web que tenemos publicados con más detalle, el cliente partía casi de cero en internet. La Notaría García-Atance tenía más de 30 años de reputación solo fuera de la red, y Mecasystem no tenía web, redes ni ficha de Google. En ambos casos, junto a la web, el trabajo incluyó contenidos: un calendario editorial de artículos jurídicos en la notaría y contenido técnico en LinkedIn en Mecasystem. Puedes leer cada uno entero en el caso de la notaría y el de Mecasystem.
¿Qué preguntar antes de firmar?
Las seis preguntas que más nos importan las tienes completas en nuestra guía para elegir agencia de desarrollo web. Si solo te vas a quedar con tres, que sean estas:
- ¿Qué NO incluye el precio? Textos, fotografía, traducciones, migración, licencias y mantenimiento son los sospechosos habituales.
- ¿Es un precio cerrado? En nuestro caso, el presupuesto que aceptas es el que pagas. Pregunta lo mismo a quien compares con nosotros y que lo ponga por escrito.
- ¿Qué pasa en el mes trece? Quién renueva qué, cuánto cuesta y a nombre de quién está cada cosa. Es la misma pregunta que nos hacemos al hablar del coste de implantar Odoo, y tiene la misma importancia.
Desconfía de cualquier precio que llegue sin alcance. Una cifra sin lista de lo que incluye es un anzuelo, aunque sea honesta. Nosotros trabajamos con presupuesto a medida, no con tarifa pública, porque la cifra sale del alcance y no al revés. Lo que sí hacemos es cerrarla. Y aquí discrepamos de quien confunde la web más barata con la que menos cuesta: la barata de verdad es la que no te obliga a rehacerla en dos años.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta una web corporativa en España?
No hay una cifra fiable sin conocer el alcance: páginas, contenidos, idiomas e integraciones. En epoint preparamos el presupuesto personalizado en 24 horas y, una vez aceptado, es el que se paga.
¿Qué suele incluir el primer año?
Depende de la propuesta. En nuestra web corporativa entran el alojamiento, el primer año y doce meses de soporte técnico. Pide que cada propuesta que compares lo detalle igual.
¿La web me posiciona sola en Google?
Construirla bien ayuda, pero no posiciona sola. La guía de inicio de SEO de Google explica que normalmente basta con publicar la web para que sus rastreadores la encuentren, lo cual no equivale a salir bien colocado. Trabajar el posicionamiento es otra tarea.
Te preparamos un presupuesto detallado en 24 horas, con lo que entra, lo que no y lo que cuesta mantenerla después.
Pedir presupuestoFuentes: Google Search Central: guía de inicio de SEO · AEPD: guía sobre el uso de cookies (mayo de 2024). Plazos, contenidos de cada tipo de proyecto y rango de analítica: páginas de servicio de epoint.es consultadas el 20 de octubre de 2026. No incluimos cifras de precio de otras fuentes porque no hemos encontrado ninguna con alcance y fecha comprobables.